miércoles, 10 de octubre de 2007

"FRIENDS"¿?



No sé si se acordarán, pero hace algunos años se puso muy de moda atraer la atención de alguien a quien no conocías de nada llamándole "amigo/a". He de confesar que eso me llamó mucho la atención, pues... ¿cómo puedes llamar amigo a alguien a quien no conoces en absoluto?. Pero dejé de preocuparme de ello cuando parecía que el furor por la palabra "amigo" había pasado. ¡Cuánto me equivocaba! Esta misma tarde iba yo inmersa en mis más oscuros pensamientos cuando al pasar por al lado de tres muchachos una voz ha interrumpido mi "meditación" para preguntarme la hora:
-¡¡Amiga!! ¿¿Me dices la hora??.
Pero... ¿¿quién se ha creído que es para llamarme amiga cuando no lo soy (ni lo seré nunca)?? Además, ¿dónde está la educación que se supone que nos enseñaban de pequeños en el colegio? Le he dicho la hora sí, pero todavía estoy esperando escuchar un "por favor" o tal vez un "gracias". Tal vez sea yo demasiado exigente y esas palabras ya han pasado "de moda".
Y en lo referente a la palabra "amigo" ¿han cambiado las nuevas generaciones el significado de "amistad"? Recordemos que según Wikipedia, un amigo es "aquel que se adhiere más estrechamente que un hermano, es constante en su lealtad y amistad, acude en ayuda de su compañero angustiado y lo aconseja con fidelidad."
Diganme pues si la RAE debería de incluir el significado que los "chavales" de ahora emplean para referirse a quien pasea por la calle...
¿Hasta dónde vamos a llegar?
Rocío González

domingo, 30 de septiembre de 2007

Carthagineses y Romanos, los últimos actos

Un oso se convierte en la gran atracción del mercado de época

El mercado de época, que cada año se sitúa junto al campamento festero, cerrará esta noche sus puertas después de haber recibido a cientos de visitantes atraídos por los productos artesanales, las actuaciones que ofrece y su gastronomía tradicional.


Los comerciantes reconocen que tuvieron la oportunidad de cerrar sus respectivos puestos anoche, pero decidieron continuar también el último día de fiestas, porque había bastante gente.


Este año, el éxito del mercado de época se debe, sobre todo a que, desde que el jueves se puso en funcionamiento, centenares de curiosos se han acercado día a día para ver a Tima, un oso amaestrado que reconoce hasta doscientas palabras y ha estado haciendo exhibiciones tanto en el campamento como en el mercado medieval.


A parte del animal, bailarines, actores mimos y malabaristas han animado con sus actuaciones la feria medieval.
Rocío González

sábado, 29 de septiembre de 2007

La historia Interminable

Pero...¿Qué pasa? Dices que todo va bien cuando todo es una mera falsa.
Dices que te alegras de verme y cuando te hablo nunca lo demuestras. Dices que me quieres mucho y luego a él lo tratas a patadas... ¡Estoy harta! dices, dices, dices y luego nunca cumples nada.
Pero... ¿Cómo puedo estar harta de tí? Si quizá todo lo que digo es un vago pensamiento que simplemente cruzaba mi cabeza...
Nunca me has visto enfadarme de verdad y quizá nunca me veas más. Para mí es inútil enfadarme con los amigos ¿qué arreglaría un simple berrinche?. Tampoco soy de las que cambian muy rápido de pensamiento: "Hoy digo que esto es blanco y mañana negro" y mucho menos entiendo a los que son así ¿Por qué? ¿Por qué?- me preguntaré toda la vida
Yo ya he jugado mi papel y no he obtenido respuesta en muchas ocasiones, pero a pesar de todo siempre he vuelto a ser la misma que era antes. Ahora te toca a tí. Yo me retiro de este absurdo juego, no es que esté harta, lo que estoy es cansada de dar siempre y no recibir nada a cambio. Y no se es egoísta por eso, porque si sigo ofreciéndote cosas de mí nunca me respetarás...
Durante meses lo que más me importaba recibir era tu felicidad, pero ahora... ¿qué importa eso? estoy muy cansada de los egoístas ¿sabes? y ahora la que se retira soy yo, soy yo. Nunca me necesitaste, así que arréglatelas como puedas sin mi. ¿Qué más da si no notarás la diferencia de que no estoy ahí?
Por si te interesa saberlo: Me has roto el corazón... Nunca me he sentido más sola... Esto parece una historia sin fin...


Rocío González

viernes, 14 de septiembre de 2007

Totana cubierta por el granizo


La tarde del 14 de septiembre se volvió blanca cerca las 3:30. El cielo se estremecía dejando caer una fuerte lluvia acompañada de granizo. Las bolas de hielo eran aún más grandes que una aceituna. Los coches eran conducidos a gran velocidad para llegar a las cocheras y poder así resguardarse del fuerte temporal, otros no tuvieron tanta suerte y quedaron encharcados y con el coche abollado por el pedrisco. Unos 15 minutos duró el granizo, para muchos toda una eternidad, puesto que tuvieron que estar con cubos sacando el agua que se iba adentrando a sus casas. Todavía es pronto para cuantiar los desperfectos, pero el campo con su hortaliza, sus parrales de uva... parece hasta el momento el peor afectado seguido de los automóviles que han sido abollados por el granizo o inundados por el agua y por último las casas. Cuando el tiempo despejó el suelo se podía ver cubierto por un manto blanco, las tapaderas de las alcantarillas levantadas, los árboles con las hojas caídas y la rambla que separa el barrio de Triana y de Sevilla con un palmo de agua, y como no, a miles de curiosos inmortalizando con sus cámaras tan insólito paisaje.


Miriam Cánovas Andreo

martes, 11 de septiembre de 2007

Amantea, David F. Cantero

Y sigo buscándote sin reconocer que te busco, aunque ya no existas, como buscaba viajar a la luna en la más infantil de mis fantasías. Quiero escuchar tu voz al otro lado, pero no tengo teléfono, ni palabras con que responder si lo tuviera. Cualquier párrafo de este libro hubiera sido excelente para dar comienzo a esta reseña. Amantea es la primera obra de David F. Cantero, un periodista, pintor y escritor. Actualmente es uno de los presentadores de TVE. Cantero plasma con delicados adjetivos los sentimientos más ocultos del amor más puro y verdadero. Amantea es una obra de amor en la que su protagonista Víctor, pierde al amor de su vida. El libro gira entorno a los sentimientos de este hombre que se encuentra hundido en la desesperación por saber donde está su esposa, si está viva o está muerta; como de la noche a la mañana pasa de ser un hombre feliz y enamorado a un hombre triste y desesperado. Poco a poco va desentrañando cual fue su pasado y el inesperado futuro que le espera. Cada palabra, cada frase están tan meticulosamente empleados que producen música a quien lo lee: Quedan las orillas húmedas, los charcos como espejos sucios, empañados, que reflejan las calles que recorrimos juntos, que amamos juntos. Tiene tan belleza léxica que nada tiene que envidiar a la mejor de las poesías. Este libro no solo habla del amor entre un hombre y una mujer, sino también del amor de la amistad entre dos hombres, un amor casi paternal: Cuando Diego regresó, yo estaba medio dormido en su incomodísimo sofá. Entró sigilosamente y me arropó (…) Me miraba sonriendo con afección, casi con ternura (…). Amantea es el mejor ejemplo de que hasta los sentimientos más difíciles de explicar pueden ser plasmados sobre una hoja de papel, una hoja que sin duda se ha convertido en un gran libro.

Miriam Cánovas Andreo

París era una fiesta, del escritor Ernest Hemingway


Ernest Hemingway describe en su libro: París era una fiesta la belleza de esta ciudad en la que vivió durante su juventud, con tan solo 25 años. Relata con verdadera emoción los famosos cafés donde habitualmente trabajaba y sus grandes amigos que vivían en París. La preocupación por la escritura aparece latente durante toda la obra y por consiguiente, el deseo de ser un buen escritor. Con sus largas frases y la repetición de la misma palabra al menos dos veces, crea una la lectura que se convierte en música para quien lo lee. En París era una fiesta, no solo se narran los cafés y sus amigos, sino también se hablan de deportes como el boxeo o el esquí, que tanto le gustaba, aunque también escribe sobre el gran amor que le tiene a su primera mujer, Hadley. El alcohol y el amor a la buena comida nos acompañan durante toda la obra envolviéndonos en un ambiente de pobreza. La pobreza era una de las cosas que menos le importaba a Hemingway, puesto que “a la persona que trabaja y que encuentra satisfacción en su trabajo, la pobreza no le preocupa”. Una de las aficiones de las que más escribe son las carreras de caballos. Hemingway narra con total detalle esos momentos que van desde que compra el periódico para ver los caballos que compiten, pasando por el momento en el que el caballo cruza la línea de meta, hasta como termina el día con una buena cena pagando con el dinero que ha dado una grandiosa apuesta.
En definitiva, Paris era fiesta es un libro que recoge los momentos felices de un joven escritor que trabajaba en los cafés y leía a grandes escritores con la intención de aprender de ellos. Cada palabra con la que describe la ciudad de París, se convierte en una imagen a los ojos del lector.
Miriam Cánovas Andreo

domingo, 9 de septiembre de 2007

De la imaginación a la realidad



Una luz inundo mi habitación, seguido de un estruendo producido por un rayo, que terminó por despertarme. Me incorporé en la silla en la que estaba recostada y miré donde hacía unos segundos había estado apoyada mi cabeza. Sólo había una frase que decía “narración libre”. Me levanté cansada y miré el reloj, daban las cinco de la mañana. Sólo faltaban tres horas para entregar mi trabajo. Empecé a dar vueltas de un lado para otro en mi pequeña habitación, hasta que, desesperada, fui a la cocina. Mientras bebía un vaso de leche caliente, ojeaba un periódico. Pasaba las páginas sin detenerme en nada, cuando vi una foto en las que personas de diferentes edades limpiaban los restos de fuel que había dejado el barco Prestige en las costas gallegas. En seguida noté un fuerte impulso que me desgarraba el corazón. Fui corriendo a mi habitación y me puse a escribir. En menos de dos horas había creado una historia, a la vez real y a la vez imaginaria. El resultado fue excelente. Un diez escrito bien grande en la parte derecha del folio, compensó todo el cansancio que había acumulado. Nunca había sacado tan excelente nota en lengua, aunque eso cambió a partir de ese momento.

Mi profesora, satisfecha por mi trabajo, me propuso presentarme al concurso que hacía mi instituto por el día del libro. No dude ni un momento.
Tenía una semana para crear una historia que ocupara no más de tres páginas. Día y noche, me dedique a fondo a mi narración. Busqué información en revistas, atlas, libros de texto… no paré hasta que por fin quedé satisfecha. Eso no fue fácil, porque soy muy exigente conmigo misma, y hasta el último día estuve añadiendo y suprimiendo frases. Nunca me había entregado tanto a algo así. Me pasé los siete días escribiendo sin parar. A todos lados me llevaba mi pequeña libreta y el lápiz con el que escribí la anterior narración. Era como mi amuleto de la suerte.
Había que poner un seudónimo al trabajo, y no creo que pueda olvidar el nombre con el que me identifiqué: Estrella de fuego. Es un nombre poco original, pero con 14 años no se puede esperar otra cosa.

No recuerdo haber estado más nerviosa que el día en que daban los premios del concurso literario. Me movía inquieta en la silla sin saber que hacer. Mi corazón latía con fuerza, mis manos sudorosas se enfriaban, mi boca se secaba por contener la respiración… Era el momento. Un profesor iba a decir el nombre del ganador. Entonces fue como si el mundo se hubiese parado. Todo iba muy despacio, como a cámara lenta…Pero al escuchar decir mí nombre desperté de repente. Todos los presentes aplaudían sin parar. Mi mano temblorosa cogió débilmente el cheque de 30 euros que me permitía cambiarlo por material escolar.

Después de ese premio no volví a escribir. Tenía miedo de que lo que escribiese no fuera tan bueno como lo anterior y el miedo al fracaso me envolvía. Pasaron tres años, hasta que decidí volver a presentarme a otro concurso literario de las mismas similitudes que el anterior. La narración era libre. Esta vez me costo menos tiempo redactar. Seguí utilizando la mezcla actualidad y ficción para darle un punto provocativo a mi historia. Nunca me había quedado tan satisfecha cuando termine la narración. Pero tampoco nunca había sentido tener tan pocas posibilidades de ganar. Parece un poco contradictorio, pero la verdad, así lo sentía. Me había esforzado tanto en que pareciera real, que hasta diseñé un tipo específico de personalidad para cada personaje; todo basado en la actualidad.
Como la vez anterior me sentía nerviosa. Mientras el profesor daba comienzo al acto, se me empezaron a pasar por la cabeza todo tipo de dudas como: debería haberla leído otra vez, tendría que haber cambiado el final… Pero lo hecho, hecho estaba. No podía dar marcha atrás. Estaba decepcionada, podía haberlo hecho aún mejor de lo que estaba. No aguantaba más estar ahí, así que cogí mi bolso de la silla para irme cuando el profesor me nombró. Estaba un poco aturdida. Subí al escenario sin saber muy bien en que puesto había quedado. Los ojos me brillaban de la emoción. Había quedado otra vez en el primer puesto. No podía creerlo.

Mi historia fue un éxito. Varios profesores me la pidieron para leerla; hasta uno de ellos me dijo que si estaba basada en hechos reales, y creo que ese comentario fue el que me hizo pensar cual sería la carrera que debería estudiar. No quería que mis historias parecieran reales, quería que fueran reales, y por eso elegí periodismo.


Miriam Cánovas Andreo