lunes, 30 de abril de 2007

"La loca de la casa" (Rosa Montero)

Hablar de literatura es hablar de la vida; de la propia vida y de la de los otros, de la felicidad y del dolor. Y es también hablar del amor, porque la pasión es el mayor invento de nuestras existencias inventadas, la sombra de una sombra, el durmiente que sueña que está soñando. Así es como en La loca de la casa Rosa Montero muestra en una especie de compendio inconexo de capítulos el mundo interior de los escritores o el mundo imaginario de cualquier persona que se proponga crear una obra literaria, aunque en realidad todo gira en torno al mundo interior y profesional de la autora de “La loca de la casa”. Montero mezcla la novela con el ensayo y la autobiografía en un libro en el que habla de los demás: familiares, escritores, amigos, amores y desamores, pero en el que sobre todo, habla mucho de sí misma.
A través de múltiples ejemplos de escritores que han triunfado o han fracasado en el mundo literario, Rosa Montero explica que los novelistas escriben para intentar recuperar el “paraíso perdido”, su niñez, adolescencia, los recuerdos que se han perdido para siempre en el fondo de la memoria... con el fin de luchar contra la decadencia de las cosas. Así mismo, Montero hace una larga reflexión sobre el oficio de escritor donde desmenuza la vanidad, el egocentrismo, el temor al fracaso o las flaquezas que emergen frente al éxito. Sin olvidar que gran parte de ese éxito que obtienen los escritores se debe a la labor “invisible” de las mujeres con las que conviven.
“La loca de la casa” es un libro en el que se llega a lo más profundo que una persona puede decir sobre el oficio del escritor y, sobre todo, de la vida. Tal y como explica la autora, “quizá escribir consiste en llegar más debajo de tu propio subconsciente. En una novela siempre cuentas cosas que no sabes que sabes”
Lo que en general el libro quiere dar a entender es que la vida imaginaria es tan real como la vida real y aquí desentrañar lo que es real de lo que no lo es da igual, porque al fin y al cabo lo que se pretende es capturar de alguna manera la magia de la vida.
“La Loca de la casa”, título que Montero ha elegido para el libro, no es una frase casual. Sabemos que la imaginación está estrechamente emparentada con la locura y a su vez con la creatividad de cualquier tipo y la loca de la casa sería esa pequeña parte de imaginación o de creatividad que se le aparece al escritor en el momento más inesperado.
“La Loca de la casa” está concebida como una especie de novela sobre la escritura y sobre todo sobre la lectura, con un lenguaje vigoroso y exacto la autora mezcla narración y descripción de las terribles o fantásticas vidas que han llevado los literatos, mezclando, así, una vida “inventada” sobre ella misma. Qué mejor ejemplo acerca de la imaginación y creatividad que inventarse versiones diferentes de un romance que nunca llegó a vivir con un actor del que nunca conoceremos la identidad. Este es un libro en el que todo está relacionado entre sí y si la autora habla de imaginación y de personajes creados por otros escritores ¿por qué no introducirse a sí misma en la novela que ha escrito, por qué no fabricarse su propio personaje de ficción con anécdotas que le han ocurrido y sucesos que nunca le ocurrirán? La lección que Rosa nos deja en estas páginas es: No es malo soñar...


Rocío G.G

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